La danza no es mero entretenimiento, aunque se disfrute con su contemplación tiene también el fin de crear un espacio de vacío en la incesante actividad de los sentidos y la mente. La esencia del arte de la danza está muy relacionada con el yoga.

Según narran antiguos textos, el dios Shiva es el creador del Yoga, y es también llamado Nataraj, señor de la danza. Shiva baila el Tandava Nritya, la danza de la destrucción y la creación, que renueva y transforma.

“El secreto de todo arte está en el olvido de uno mismo”
Ananda Coomarswamy. “The mirror of gesture”

Esta concepción de actividad cíclica está presente en la danza y música de India, que se compone sobre una estructura cíclica. El yogi sigue la vía interior de la transformación El bailarín sigue la vía exterior de la creación. Tanto el bailarín como el yogi cuidan y cultivan su cuerpo y trabajan las experiencias internas.

Las perturbaciones del ánimo el bailarín las transforma en expresión artística. Si el bailarín además practica yoga y se halla en contacto con los niveles internos de su ser, su arte será más elevado, satyam, sivam, sundaram: verdadero, favorable y hermoso.

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