Nuestra enseñanza.

Desde la vivencia personal, la propia experiencia en la práctica del Yoga, y nuestra amplia formación en teoría y práctica del Yoga, ofrecemos un método propio de enseñanza, dando relevancia a que la transmisión de estos conocimientos mantenga un fuerte vínculo con la tradición, y cuidando que la innovación no deforme o malinterprete esta filosofía.

El ritmo de la sociedad actual demanda un espacio de calma para la mente, de relajación de las emociones y un espacio que aporte salud y vitalidad al cuerpo físico.

En definitiva un espacio de encuentro con la paz y el bienestar interior, que finalmente puede llevar a una genuina libertad interna. Adaptamos la enseñanza del Yoga a las necesidades de esta época y cultura, y además debido a nuestro vínculo directo con la cultura de la India, ofrecemos también la visión de esta antigua tradición como algo enriquecedor que nos aporta otra manera de pensar y otra visión del mundo.

En realidad el Yoga y su filosofía están más allá de lo cultural y más allá de lo dogmático-religioso, y es por este motivo que los beneficios de su práctica se experimentan en todo el mundo.

Nuestras clases de Yoga desarrollan:
  • Punto de partida. Como punto de partida una escucha, una  auto observación de dónde se encuentra cada persona, el punto de partida es donde uno mismo está en ese momento y aceptarlo intentando evitar los juicios y valoraciones.escucha y una aceptación de donde la persona se encuentra, el punto de partida es donde uno mismo está, intentando evitar los juicios y valoraciones.

  • Presencia. Damos énfasis a la presencia, al estar aquí y ahora plenamente. En este sentido no es necesaria ninguna condición física especial como el ser flexible. Se trata más bien de estar mentalmente receptivo, atento, y sin expectativas, esto permite descubrir y aliviar tensiones internas. Un equilibrio entre la firmeza y la relajación, entre la intensidad y la auto-regulación. La intensidad en la práctica no es a través del hacer más o del esfuerzo inconsciente sino por medio de la total presencia y conciencia en lo que hacemos y pensamos.

  • Atención. Lo esencial en la práctica de cualquiera de las vías del Yoga es el desarrollo de la atención. Es muy importante que la atención, el “darse cuenta”,  no acabe con la clase sino que continúe en la vida cotidiana, abriendo camino y profundizando en la conciencia de nuestros actos y nuestras relaciones tanto con nosotros mismos como con el entorno.

  • Práctica integral. Desarrollar la práctica atendiendo a las diferentes esferas que componen lo humano: lo físico, emocional, mental y trascendental. Se realizan, entre otras, prácticas de: Shatkarma -ejercicios de purificación, Asana -diferentes posturas cuyo fin último es llegar a una firme y relajada postura de meditación, Pranayama -el movimiento de la energía vital relacionada con la respiración, Mudra -gestos psíquicos, Bandha -cierres energéticos, Mantra -la vibración del sonido, Dharana -la concentración de la mente que desemboca en Dhyana -estado de meditación.

  • Estudio de textos filosóficosEl Yoga que conocemos actualmente en Occidente ha sido influenciado por tres antiguas filosofías orientales: Samkhya-Yoga, Advaita Vedanta y Tantra. Damos a conocer de una manera accesible la base filosófica del Yoga.

  • Lo terapéutico. Yoga no es una terapia sin embargo su práctica puede resultar terapéutica. La práctica de yoga influye en el buen funcionamiento de los sistemas óseo, muscular, circulatorio, respiratorio, inmunológico, digestivo, nervioso, hormonal, reproductor, excretor y linfático. Es efectiva tanto en la prevención como en el alivio de diferentes trastornos que pueden afectar a nuestro organismo.